sábado, 20 de octubre de 2012

LA IGLESIA UNA COMUNIDAD SIEMPRE EN CAMINO.

“La iglesia una comunidad  siempre en camino”

octubre 10
2012
Este texto de eclesiología explica de una manera entendible y en un lenguaje adaptado a las circunstancias de hoy a toda la iglesia su sentido y naturaleza de la misma.
Yoni Alexander García Osorio.





INFORME DE LECTURA DEL LIBRO:” LA IGLESIA UNA  COMUNIDAD SIEMPRE EN CAMINO”.
Desde los primeros cristianos, la iglesia comunidad de fe manifestó el amor de Dios nuestro Padre y  con El el amor de  la trinidad  Santísima  revelada al hombre en plenitud por medio de la venida de nuestro Señor Jesucristo;   quien muriendo en la cruz redimió a la humanidad entera y para no dejarnos solos envió su  Espíritu Santo que movió a los primeros testigos de la  resurrección del  salvador a anunciar la vida nueva, desde entonces por obra y gracia del Señor se viene dando a conocer La Buena noticia a todas las naciones aun   en medio de las dificultades del camino.
En mencionado libro de autoría del actual papa de la iglesia católica Benedicto XVI, se  torna una mirada del sumo pontífice de esperanza y de alegría  y desde esa misma esperanza defiende la iglesia, porque desde la lectura del libro se denota que es apologético y mas que apologético quiere argumentar el verdadero sentido de la iglesia, de una iglesia no hecha por  hombres sino por Dios, que demuestra que tiene Su especial compañía en la existencia  recorrida de 2000 años.
El Sumo pontífice en sus escritos quiere expresar a la humanidad que las congestiones elaboradas por el mundo acerca de  la fe en la iglesia, no son simplemente mas que unos  atentados contra lo que es la verdad, y si la iglesia es atacada desde el punto de vista personal, lo es no mas por la sencilla razón de que ha dado frutos cumpliéndose así el adagio popular que menciona que “al árbol que mas da frutos es al que mas piedras le tiran”, pero sobre todo el sucesor de Pedro asume la vista de Santo Tomas de Aquino, que invita allegar   a la verdad por la fe y la ciencia, logrando con dicha metodología su cometido, ya que también se introduce a los campos de la filosofía que van en contra de la iglesia o mas que en contra de la iglesia en contra de su Divino Fundador   y es precisamente el punto de partida del libro “La iglesia una comunidad siempre en camino”, acrisolando todas las falsas perspectivas que se tienen de Cristo y así de Cristo también de              la iglesia en las tendencias que se han concebido  a lo largo de una historia marcada por sucesos. Es necesario que el libro inicie así porque es necesario dotar de argumentos y de bases solidas el tratado a desarrollar, adaptando así  a Jesús a la realidad que significa y no a la realidad que varios pensadores le han querido dar, y por decirlo así  quitando toda mascara y desoscureciendo  en la divina institución toda falsa creencia.
En la elaboración del escrito, el Santo Padre parte del hecho de que primero Cristo instauró su reino en la tierra, como signo de que la plenitud de los tiempos había llegado y que era verdaderamente El Hijo de Dios quien había venido al mundo, demostrándolo con la curación de los enfermos, la liberación de los oprimidos, el  perdón de los pecadores y muchas obras y prodigios mas que el mismo Cristo quizo demostrar,  y   como es lógico, para  asegurar que todos los hombres se salvaran y vivieran eternamente en su designio salvífico, como siguiente paso instauro la iglesia, de  la que es esposo,  y de la cual es pastor, prefigurada en el antiguo testamento y llevada a   cabo en el nuevo testamento  y  de hecho designada con muchos apelativos. La iglesia tuvo su nacimiento en el suceso de pentecostés, donde por la venida del Espíritu Santo todos los discípulos dejan el miedo atrás  y por consiguiente en obediencia al cordero de Dios cumplen su misión y designio de anunciar, que es para los ojos del mundo de hoy la extrema prueba de que la iglesia es la comunidad de Dios en la tierra que permanece orante y sometida a múltiples calumnias. Desde el acontecimiento pascual, se tiene una base solida y con argumentos para hacer ver que la causa del reino de Dios es verdadera en su iglesia fundada por Su eterno designio de salvación, y que verdaderamente el mismo Cristo redimió al hombre y resucitó. El signo de la resurrección ha sido para la iglesia de Cristo un suceso trascendente,  pues es el sentido de nuestra fe en el cordero y por consiguiente de la fe que depositamos en la iglesia, si Cristo no hubiese resucitado vana seria nuestra fe, es la expresión lanzada con juicio verdadero sin embargo, no estamos engañados , Cristo ha resucitado y nos ha traído la salvación al genero humano, signo de ello  es la situación de la Viña del Señor, a pesar de las dificultades sigue viva, otra característica que es de resaltar  es la entrega desmedida por muchos hombres  para defender la causa del Reino de los Cielos, dándose una de las características primordiales, pues la iglesia ha sido sellada en la sangre de Jesús, así también la sangre derramada por muchos hombres en todos los tiempos, nos demuestra que estamos cimentados sobre la roca  y que además nuestra fe en este hecho goza de sentido pleno, partimos del   hecho de que es así en el sentido natural de considerar que nadie va a entregar su vida en pos de nada, pero la iglesia goza de este privilegio, del testimonio y el martirio de hombres y  mujeres en todos los tiempos.
Cristo a la cabeza de su iglesia, dejo a Pedro quien por el mismo mandato de Cristo es nombrado como “cabeza de la iglesia”, de ahí    parte el papa Benedicto XVI para decir que solo un testigo que haya tenido un encuentro personal con el maestro, podrá estar convencido plenamente de todas  sus afirmaciones, y por este motivo Pedro es cabeza de la iglesia primer testigo de la resurrección y cabeza de los apóstoles por mandato divino, ocupando Pedro con esta misión un lugar indispensable, pues en sus manos esta el futuro del redil del Señor , esta en las manos de Pedro la prefiguración y el anuncio gozoso   de    Cristo resucitado, esta en sus manos la obra llevada a cabo por Dios a través de  la alianza en Cristo, y la responsabilidad que recae sobre el  vicario de Cristo en la tierra de expandir el reino es de suma importancia, pues si bien la iglesia existe por mandato de  su fundador, debe de tener desde luego su naturaleza universal (católica), para poder adquirir su sentido pleno; no tendría ningún sentido la  salvación  sino fuese un proyecto sobre todo el género humano y aun más si se estancara en una delimitación geográfica.
Así la iglesia inicia su caminar entre luchas y dificultades pero como ya lo anunciaba anteriormente asistida por la gracia de Dios; era necesario en la iglesia existiera la sucesión apostólica que hoy por hoy mirando la riqueza y aun los tiempos difíciles de la iglesia en algunos episodios de la historia vemos la grandeza del padre pues se ha valido de instrumentos muy pequeños para transmitir la verdad a todos los hombres. Dicha grandeza también la observamos por la sede papal, ubicada en Roma un lugar que históricamente ha sido pagano pero delimitado por Dios como sede del vicario de Cristo en la tierra, por el derramamiento de la sangre de Pedro también se ve sellado el pacto  de la sede papal de la iglesia, incluso la clase de muerte con que le dio gloria a Dios, por lo tanto podemos decir  que: “Dios escribe derecho sobre las líneas torcidas”, y de hecho a lo largo de la historia de la salvación ha mostrado sus más grandes ejemplos con los personajes bíblicos, como el rey David que a pesar de ser un pecador fue escogido por Dios, así haciendo una analogía con Roma podemos afirmar junto con las afirmaciones de este libro que la salvación es para todo el mundo, la salvación es universal. Incluso Pedro estableció la sede papal mucho siglos antes del edicto de Milán, donde los cristianos en Roma eran perseguidos a muerte, pero como se afirma antes en este mismo ensayo, el hermetismo del hombre con su corazón cerrado lo traspasa Dios incluso inspirando hombres que como lo decía antes son instrumentos frágiles, por mucho que el hombre le huya a Dios tendrá siempre en el camino sus señales, por lo que tenemos que esperanzarnos en la iglesia luz y guía, y en esa misma esperanza tener presente que de alguna manera el señor tocará los corazones de los hombres que le son hostiles y le huyen engañados.
Es de resaltar que dentro de la sucesión de la iglesia que se da en los sucesores de los apóstoles, se puede obtener de la versión del papa Benedicto XVI que afirma que un obispo que no esté en comunión con el mismo Cristo en él  no hay sucesión apostólica, dando por entendido las mismas palabras que el difunto obispo de la diócesis de Sonson-Rionegro afirmaba alguna vez, de  decir que un candidato al ministerio que no haya tenido su propio pentecostés no es digno de ser ordenado ni de aspirar a las santas ordenes, pues como lo afirma el suceso de pentecostés de salir llenos del Paráclito, de lo contrario seria algo absurdo y que no manifiesta ningún sentido para poder existir y algo que daría mas trascendencia para la iglesia pero para hacerle daño en todas las circunstancias que como estas se presentan a menudo. Por lo tanto cada Cristiano es parte activa del  cuerpo del Señor que es la iglesia y de la cual se debe de sentir parte infundiendo así en nosotros el compromiso por el reino y no dejar solo la responsabilidad a la jerarquía, así como el obispo que no esta en comunión con Cristo no puede tener la sucesión, así también el cristiano que no se compromete a estructurar la iglesia día a día es casi un “estorbo para los que quieren vivir su fe como debe ser”; así suene un poco lapidaria la frase se apunta a la verdad a la que esta expuesta la iglesia y por la cual se debe de sentir interpelada yendo así a despertarse de toda pereza y  adormecimiento en la fe que nos ha sido transmitida por el Señor, repetimos así la escena de los discípulos de Emaús que a pesar de que Cristo nos explica las escrituras y  hace arder nuestro corazón nos cerramos a la acción que Él quiere llevar a cabo en nosotros, pero así como no le reconocemos tenemos que llegar a descubrirnos nuestro ojos y reconocerlo al partir el pan entre los hermanos con nosotros, experiencia de la iglesia siempre peregrinante y privilegio eminentísimo que solo los que pertenecemos a la iglesia católica podemos pregonar y deleitarnos con este pan de vida y gozarnos en la presencia del Señor que quiere llevar acabo su promesa con nosotros que estará hasta el fin de los tiempos.
El valorar el misterio de la iglesia depende de cada integrante que se siente parte activa o que por lo menos este bautizado, o cualquier alejado que quiera hacer parte de esta comunidad  de creyentes que en la fe lucha  y camina, queriendo aspirar a los bienes celestiales que el mismo Cristo nos promete a hombres de todas las razas pueblos y culturas.
El Sumo Pontífice es muy amplio al referirse  a la iglesia, argumentando a través de la fe y la razón el gran misterio de la esposa de Cristo, diciendo con razones contundentes que El mismo  Padre quizo revelar las inspiraciones a gentes. Este es verdaderamente colmado de sentido y  este mismo misterio que no  pierde validez alguna es sin duda alguna  admirable porque a diario  se actualiza; por lo tanto este libro es vivo ejemplo de profesión de fe del Papa en la iglesia y en Cristo.

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