octubre 10
2012
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Este texto de eclesiología explica de una manera entendible y en
un lenguaje adaptado a las circunstancias de hoy a toda la iglesia su
sentido y naturaleza de la misma.
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Yoni
Alexander García Osorio.
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INFORME
DE LECTURA DEL LIBRO:” LA IGLESIA UNA
COMUNIDAD SIEMPRE EN CAMINO”.
Desde
los primeros cristianos, la iglesia comunidad de fe manifestó el amor de Dios
nuestro Padre y con El el amor de la trinidad
Santísima revelada al hombre en
plenitud por medio de la venida de nuestro Señor Jesucristo; quien muriendo en la cruz redimió a la
humanidad entera y para no dejarnos solos envió su Espíritu Santo que movió a los primeros testigos
de la resurrección del salvador a anunciar la vida nueva, desde
entonces por obra y gracia del Señor se viene dando a conocer La Buena noticia
a todas las naciones aun en medio de
las dificultades del camino.
En
mencionado libro de autoría del actual papa de la iglesia católica Benedicto
XVI, se torna una mirada del sumo
pontífice de esperanza y de alegría y
desde esa misma esperanza defiende la iglesia, porque desde la lectura del
libro se denota que es apologético y mas que apologético quiere argumentar el
verdadero sentido de la iglesia, de una iglesia no hecha por hombres sino por Dios, que demuestra que
tiene Su especial compañía en la existencia
recorrida de 2000 años.
El
Sumo pontífice en sus escritos quiere expresar a la humanidad que las
congestiones elaboradas por el mundo acerca de
la fe en la iglesia, no son simplemente mas que unos atentados contra lo que es la verdad, y si la
iglesia es atacada desde el punto de vista personal, lo es no mas por la
sencilla razón de que ha dado frutos cumpliéndose así el adagio popular que
menciona que “al árbol que mas da frutos es al que mas piedras le tiran”, pero
sobre todo el sucesor de Pedro asume la vista de Santo Tomas de Aquino, que
invita allegar a la verdad por la fe y
la ciencia, logrando con dicha metodología su cometido, ya que también se
introduce a los campos de la filosofía que van en contra de la iglesia o mas
que en contra de la iglesia en contra de su Divino Fundador y es precisamente el punto de partida del
libro “La iglesia una comunidad siempre en camino”, acrisolando todas las
falsas perspectivas que se tienen de Cristo y así de Cristo también de la iglesia en las tendencias que
se han concebido a lo largo de una
historia marcada por sucesos. Es necesario que el libro inicie así porque es
necesario dotar de argumentos y de bases solidas el tratado a desarrollar,
adaptando así a Jesús a la realidad que significa
y no a la realidad que varios pensadores le han querido dar, y por decirlo así quitando toda mascara y desoscureciendo en la divina institución toda falsa creencia.
En
la elaboración del escrito, el Santo Padre parte del hecho de que primero Cristo
instauró su reino en la tierra, como signo de que la plenitud de los tiempos
había llegado y que era verdaderamente El Hijo de Dios quien había venido al
mundo, demostrándolo con la curación de los enfermos, la liberación de los
oprimidos, el perdón de los pecadores y
muchas obras y prodigios mas que el mismo Cristo quizo demostrar, y
como es lógico, para asegurar que
todos los hombres se salvaran y vivieran eternamente en su designio salvífico,
como siguiente paso instauro la iglesia, de
la que es esposo, y de la cual es
pastor, prefigurada en el antiguo testamento y llevada a cabo en el nuevo testamento y de
hecho designada con muchos apelativos. La iglesia tuvo su nacimiento en el
suceso de pentecostés, donde por la venida del Espíritu Santo todos los
discípulos dejan el miedo atrás y por
consiguiente en obediencia al cordero de Dios cumplen su misión y designio de
anunciar, que es para los ojos del mundo de hoy la extrema prueba de que la
iglesia es la comunidad de Dios en la tierra que permanece orante y sometida a
múltiples calumnias. Desde el acontecimiento pascual, se tiene una base solida
y con argumentos para hacer ver que la causa del reino de Dios es verdadera en
su iglesia fundada por Su eterno designio de salvación, y que verdaderamente el
mismo Cristo redimió al hombre y resucitó. El signo de la resurrección ha sido
para la iglesia de Cristo un suceso trascendente, pues es el sentido de nuestra fe en el
cordero y por consiguiente de la fe que depositamos en la iglesia, si Cristo no
hubiese resucitado vana seria nuestra fe, es la expresión lanzada con juicio
verdadero sin embargo, no estamos engañados , Cristo ha resucitado y nos ha traído
la salvación al genero humano, signo de ello
es la situación de la Viña del Señor, a pesar de las dificultades sigue
viva, otra característica que es de resaltar
es la entrega desmedida por muchos hombres para defender la causa del Reino de los
Cielos, dándose una de las características primordiales, pues la iglesia ha
sido sellada en la sangre de Jesús, así también la sangre derramada por muchos
hombres en todos los tiempos, nos demuestra que estamos cimentados sobre la
roca y que además nuestra fe en este
hecho goza de sentido pleno, partimos del
hecho de que es así en el sentido natural de considerar que nadie va a
entregar su vida en pos de nada, pero la iglesia goza de este privilegio, del
testimonio y el martirio de hombres y
mujeres en todos los tiempos.
Cristo
a la cabeza de su iglesia, dejo a Pedro quien por el mismo mandato de Cristo es
nombrado como “cabeza de la iglesia”, de ahí
parte el papa Benedicto XVI para decir que solo un testigo que haya
tenido un encuentro personal con el maestro, podrá estar convencido plenamente
de todas sus afirmaciones, y por este
motivo Pedro es cabeza de la iglesia primer testigo de la resurrección y cabeza
de los apóstoles por mandato divino, ocupando Pedro con esta misión un lugar
indispensable, pues en sus manos esta el futuro del redil del Señor , esta en
las manos de Pedro la prefiguración y el anuncio gozoso de
Cristo resucitado, esta en sus manos la obra llevada a cabo por Dios a
través de la alianza en Cristo, y la
responsabilidad que recae sobre el
vicario de Cristo en la tierra de expandir el reino es de suma
importancia, pues si bien la iglesia existe por mandato de su fundador, debe de tener desde luego su
naturaleza universal (católica), para poder adquirir su sentido pleno; no
tendría ningún sentido la salvación sino fuese un proyecto sobre todo el género humano
y aun más si se estancara en una delimitación geográfica.
Así
la iglesia inicia su caminar entre luchas y dificultades pero como ya lo
anunciaba anteriormente asistida por la gracia de Dios; era necesario en la iglesia
existiera la sucesión apostólica que hoy por hoy mirando la riqueza y aun los
tiempos difíciles de la iglesia en algunos episodios de la historia vemos la
grandeza del padre pues se ha valido de instrumentos muy pequeños para
transmitir la verdad a todos los hombres. Dicha grandeza también la observamos
por la sede papal, ubicada en Roma un lugar que históricamente ha sido pagano
pero delimitado por Dios como sede del vicario de Cristo en la tierra, por el
derramamiento de la sangre de Pedro también se ve sellado el pacto de la sede papal de la iglesia, incluso la
clase de muerte con que le dio gloria a Dios, por lo tanto podemos decir que: “Dios escribe derecho sobre las líneas
torcidas”, y de hecho a lo largo de la historia de la salvación ha mostrado sus
más grandes ejemplos con los personajes bíblicos, como el rey David que a pesar
de ser un pecador fue escogido por Dios, así haciendo una analogía con Roma
podemos afirmar junto con las afirmaciones de este libro que la salvación es
para todo el mundo, la salvación es universal. Incluso Pedro estableció la sede
papal mucho siglos antes del edicto de Milán, donde los cristianos en Roma eran
perseguidos a muerte, pero como se afirma antes en este mismo ensayo, el
hermetismo del hombre con su corazón cerrado lo traspasa Dios incluso
inspirando hombres que como lo decía antes son instrumentos frágiles, por mucho
que el hombre le huya a Dios tendrá siempre en el camino sus señales, por lo
que tenemos que esperanzarnos en la iglesia luz y guía, y en esa misma
esperanza tener presente que de alguna manera el señor tocará los corazones de
los hombres que le son hostiles y le huyen engañados.
Es
de resaltar que dentro de la sucesión de la iglesia que se da en los sucesores
de los apóstoles, se puede obtener de la versión del papa Benedicto XVI que
afirma que un obispo que no esté en comunión con el mismo Cristo en él no hay sucesión apostólica, dando por
entendido las mismas palabras que el difunto obispo de la diócesis de
Sonson-Rionegro afirmaba alguna vez, de
decir que un candidato al ministerio que no haya tenido su propio
pentecostés no es digno de ser ordenado ni de aspirar a las santas ordenes,
pues como lo afirma el suceso de pentecostés de salir llenos del Paráclito, de
lo contrario seria algo absurdo y que no manifiesta ningún sentido para poder
existir y algo que daría mas trascendencia para la iglesia pero para hacerle
daño en todas las circunstancias que como estas se presentan a menudo. Por lo
tanto cada Cristiano es parte activa del
cuerpo del Señor que es la iglesia y de la cual se debe de sentir parte
infundiendo así en nosotros el compromiso por el reino y no dejar solo la
responsabilidad a la jerarquía, así como el obispo que no esta en comunión con
Cristo no puede tener la sucesión, así también el cristiano que no se
compromete a estructurar la iglesia día a día es casi un “estorbo para los que
quieren vivir su fe como debe ser”; así suene un poco lapidaria la frase se
apunta a la verdad a la que esta expuesta la iglesia y por la cual se debe de
sentir interpelada yendo así a despertarse de toda pereza y adormecimiento en la fe que nos ha sido
transmitida por el Señor, repetimos así la escena de los discípulos de Emaús
que a pesar de que Cristo nos explica las escrituras y hace arder nuestro corazón nos cerramos a la
acción que Él quiere llevar a cabo en nosotros, pero así como no le reconocemos
tenemos que llegar a descubrirnos nuestro ojos y reconocerlo al partir el pan
entre los hermanos con nosotros, experiencia de la iglesia siempre peregrinante
y privilegio eminentísimo que solo los que pertenecemos a la iglesia católica
podemos pregonar y deleitarnos con este pan de vida y gozarnos en la presencia
del Señor que quiere llevar acabo su promesa con nosotros que estará hasta el
fin de los tiempos.
El
valorar el misterio de la iglesia depende de cada integrante que se siente
parte activa o que por lo menos este bautizado, o cualquier alejado que quiera
hacer parte de esta comunidad de
creyentes que en la fe lucha y camina,
queriendo aspirar a los bienes celestiales que el mismo Cristo nos promete a
hombres de todas las razas pueblos y culturas.
El
Sumo Pontífice es muy amplio al referirse
a la iglesia, argumentando a través de la fe y la razón el gran misterio
de la esposa de Cristo, diciendo con razones contundentes que El mismo Padre quizo revelar las inspiraciones a
gentes. Este es verdaderamente colmado de sentido y este mismo misterio que no pierde validez alguna es sin duda alguna admirable porque a diario se actualiza; por lo tanto este libro es vivo
ejemplo de profesión de fe del Papa en la iglesia y en Cristo.
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