Es
natural que en la iglesia se hable hoy y se murmure el negativismo elevado de lo
que difiere su futuro que es incierto. Pero en este escrito de catequesis
evangelizadora en su primer apartado
se intenta dar a una vista mas
natural y cercana lo que se viene viviendo en los procesos pastorales y
catequísticos que antes de ser una decepción y convertirse en
tristeza para la iglesia, deberá ser
algo con lo cual se despierte el ardor
por seguir a Cristo y a su iglesia, llegando en cierta manera a
esperanzarnos y revaluar el camino a recorrer de hoy en
adelante, es la oportunidad como lo dice el escrito en su primer apartado para
que los sacerdotes despierten y se sientan aun mas cocientes que entran a jugar un papel relevante dentro de las estructuras
de la renovación pastoral y
catequística que se deben
aplicar en la divina institución, sabiendo que son ellos los que a lo largo de
este tiempo después de que se realizó en la iglesia el concilio vaticano II,
quienes deben poner por obra lo que allí en este acontecimiento de suma
importancia para la iglesia se dijo de
la renovación de las estructuras para la nueva evangelización y la catequesis
en el mundo actual, que por cierto deben de ir a la par y no contrastarse.
Si afirmamos
que desde el concilio vaticano II se ha mencionado
en la iglesia la promoción de la nueva evangelización y catequesis debemos volver
a la fecha en que terminó y tomar la cuestión que esto genera como propia,
¿entonces que ha pasado con lo que se
mencionó en el concilio acerca de este tema?.
Para poder dar una respuesta acertada a la naturaleza de la pregunta,
debemos retroceder e ir a la iglesia del año 1965 en adelante posterior al concilio, donde por
historia y tradición se cuenta que en dicho momento la iglesia respiraba
aires tranquilos, y se tenían procesos de catequesis pero casi de manera
mecánica, donde inconscientemente se sintetizaba
una doctrina que no tenia casi trascendencia, optando por esta desde la mirada
de la tradición, quedando en el aire cierta afirmación del concilio, trayendo
como consecuencia grave el adormecimiento y relajo del redil del Señor que de
hecho atacado por las influencias del tiempo, se vieron afectados en una fe que
casi sin bases o mas bien con bases poco fortalecidas por el sistema
catequístico que se aplicaba falseo, y fue donde se agudizo un tanto la
problemática de el ateísmo y el protestantismo mas que todo en el considerado sector del futuro de la iglesia,
es decir la población joven que en su perspectiva tornaron la fe como una carga
y no como un don que es regalo del Padre Creador. Desde luego algunos de ellos
se sintieron mas apacentados por otras sectas cristianas, quedando así
interpelada la iglesia por algo que debió haber tenido en su preciso momento y
de lo que hablo la conferencia de aparecida
clave para el peregrinar de la iglesia que es la misión permanente, por
supuesto acompañado de la nueva evangelización y de las nuevas estructuras
pastorales y catequísticas.
Con
lo sucedido es necesario que la iglesia aplique lo que se le dio en el concilio
por obra y voluntad de Dios, y no se
tenga la concepción en ninguno de los miembros que a ella pertenecen de que
otros harán este trabajo , pues de ninguna manera se subestimara el valor que
aporta el sacerdote desde la jerarquía de la iglesia, al hecho por el laico;
cada uno desde su campo aportará en la iglesia el futuro a la consumación de la
voluntad de Dios sobre el genero
humano; obviamente la iglesia siendo obra de Dios jamás se podrá
extinguir pero hablando por toda la iglesia cada uno tendrá que asumir este
designio trazado por el Padre.
Para
aplicar en la iglesia dichos métodos, es necesario que cada comunidad
implemente en su estructura de plan
pastoral, los métodos por los cuales se logrará dicho objetivo que no puede ser
según el gusto de los pastores sino
según lo requerido en dicha circunstancia de
la iglesia implementando una
mejor manera para dar a conocer la verdad de una manera efectiva y sobre
todo de un modo tal que la doctrina conserve su esencia. La principal
preocupación y objetivo entorno al cual debe girar la catequesis
y evangelización de una manera preferencial, es la juventud futuro y
esperanza de la iglesia, infundiendo en ellos la conciencia de SER HIJOS DE DIOS, ya que desafortunadamente ha
quedado en cuestión el efecto y la gracia de los sacramentos, quedando
reducidos simplemente a requisitos simples, o por tradición en la familia o en
la sociedad. Todo debe tender a que la iglesia sea para el mundo la esperanza y
fuente que se convierta en una razón más de vida u oasis para el desértico
y desolador panorama de una
sociedad que se incorpora al montón yendo hacia el indiferentismo de
conciencia; la manera de lograrlo es sin
duda los métodos de la pastoral catequética ya mencionados, favorecidos
especialmente por el ambiente mediador e indispensable de las comunidades, para que como lo menciona el escrito de
catequesis evangelizadora no sean para puerta de salida los sacramentos sino
que desde luego sea para acogerlos con fraternidad, y no solo los sacramentos
sino todos los signos de la vida cristiana sacando y acrisolando todo rechazo
de la voluntad de Dios y su plan divino
sobre el hombre y mas bien tomar al Señor como fuente para que así saquemos al
aire la coraza de cristianos orgullosos de lo que somos, renovados en el
testimonio y en la lucha constante de alcanzar el reino de los cielos y la salvación para el genero humano, teniendo
en cuenta como principal designio el amor por la catequesis y el evangelio, a
raíz de la vivencia y el compromiso del cambio de conciencia y de percepción
actual de la realidad, podremos vivir un nuevo pentecostés sin miedo ni
dolencia de ningún tipo para exaltarnos
con jubilo y gracia, porque desde Dios cualquier vida tiene sentido verdadero.
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